Tengo una amiga que es columnista del diario La Nación. En ella, Carmencita ( o Marisol para los amigos) semana tras semana, habla con soltura sobre la contingencia político económica nacional, con un lenguaje formal, aunque no deja de ser muy divertido. Para que la lean, sale en la sección Opinión.
Bueno, pero de lo quiero contarles en esta oportunidad, es que me llamó mucho la atención su última columna: "Todos los hombres se pueden convertir en príncipe" (10 de marzo 2006), donde habla del ciudadano Lagos, aunque a la Carmencita no le gusta que lo llamen así, pues en su texto asegura que a este hombre lo amasaron para príncipe. Por esto, me parece prudente analizar -bajo el prisma de Lulú- ciertos puntos que podrían hacernos entender porqué un hombre de su talla será imborrable en la mente de los casi 16 millones de chilenos que habitan esta larga y angosta faja de tierra.
Como buen pisciano, se me ocurre que Lagos es un hombre de instito, olfato y afectos. Lo mueve el elemento agua, por lo tanto, sus sentimientos muchas veces han de primar a la razón. Creo que ahí radica una de sus tantas cualidades. No podríamos llamarlo simplemente un animal político, como dice Carmencita, de la forma en que se define a un león o tigre salvaje, me inclino más por creer que en otra vida este hombre pudo ser un elefante o búfalo.
¿Por qué? simplemente por su templanza, tranquilidad, memoria, inteligencia, avidez, astucia y, sobre todo, porque aunque siempre se le vea en manada, piensa y actúa por sí solo. Por eso, no es raro que cuando sus enemigos han querido subestimarlo, la tortilla se da vuelta de la forma que menos esperaron.
A Lagos no sólo se le recordará por apuntar su dedo en la TV en plena dictadura militar, ni porque haya metido al gobierno a los parientes de su esposa, ni porque se le cayeron un par de puentes, ni menos porque muchos quieran culparlo de corrupción. Supongo su estilo sui generis, más farandulero, espontáneo y mediático, pondrán la balanza a su favor.
Cómo podríamos olvidar a su Ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, genio, perpicaz, meticuloso, rápido y con un personalidad arrolladora, dueño de frases para el bronce. De hecho le conozco varias del tiempo que fuí reportera de medios escritos y cubría economía. Por ejemplo, esa vez que se vio acosado por toda la prensa local, como a las 11 de la noche, luego de una comida en Casa Piedra. Aunque el cansancio se le notaba a kilómetros, los periodistas -como siempre buscando la quinta pata al gato- le insistían en que se tirara una papita o baticinio en contra del Banco Central, para así obtener un tema para el resto de la semana.
Con ese humor que lo hizo famoso en la gallada, Eyzaguirre se mandó su frase: "Estimados...si tuviera una bolita de cristal, para adivinar el futuro, mis hijos serían de vidrio"...¡plop!. Nadie más que él, hijo de la inolvidable Olga Montinni Primera, podría decir algo así, evitándose un mal rato con los periodistas y, asegurarse a la vez que nadie publicaría a modo de broma su bendito sarcasmo.
A líneas como esa, le siguen las infaltables: "vamos de menos a más, cada día tiene su afán, vamos como avión". Y no dejemos de lado esos mensajes al bando contrario con un tono casi profético: "los agoreros del pesimismo que graznaban como cuervos...y bla, bla, bla". Fue siempre clarito y preciso, para clasificarlo en buen shileno, creo yo.
¿Ven que detrás de cada príncipe hay una gran corte? al menos, así se cuentan las mejores historias de reinados. Si no me creen, revovinen un poco la cinta y acuérdense de su Ministro de Interior, Francisco Vidal, anteriormente vocero y que siempre se arrancaba por los tarros, para que luego el mismo Lagos saliera a dar la versión oficial de la Moneda, como un hermano mayor cualquiera que corrige al travieso de la familia.
Y mejor ni hablemos de su Ministro de Salud, Pedro García, que con sus magistrales consejos a la comunidad, tales como: pregúntele a las vacas porqué no dan leche, se ganó un nombre en el gabinete y en el respetable. Más encima, se dignó a ofender a la señora Juanita, a vista y paciencia de todos, cuando le dijo que si no tenía hilo dental, usara hilo de coser para higienizarse la choclera...¡es musho! En fin. Lagos tenía paciencia de Buda.
Podríamos estar todo el día escribiendo de esos innolvidables momentos al lado de este ciudadano que una vez se hizo Presidente. Como dice la Carmencita, la cebolla en escabeche del poder. Y yo digo que la cebolla, unida a un contundente plato de porotos, queda en la memoria de cualquiera. Y por largo rato.
¡Viva Chile mierda!
6 comentarios:
Uno como que olvida todas esas cosas que pasaron cuando Lagos era presidente, creo que la mejor de todas fue cuando García le dijo a la señora juanita o luchita que usara hilo de coser....fue muy mucho, que falta de respeto!!!!!!
gracias lulú por recordarnos que no todo lo que brilla es oro..
y sin olvidar la frase del jarrón, que una vez roto aunque se pegará ya no era el mismo...si hasta fue frase de cqc!
pero al rey todo se le permite, el ego, el orgullo, la vanidad, la soberbia, entre otros.
esperamos que vuelvas el 2010!
Y pensar que ricardo se saca los mocos con ese dedo. Yo lo ví una vez y me dió asco.
genio y figura...vamos Lagos 2010!!!!!!!!!!!!
Lagos es lejos el mejor presidente que ha tenido Chile...asi que espero de todo corazón que vuelva el 2010, yo lo estaré esperando.
Jajajaja
em gustó mucho
un gusto pasar por acá.
Salu2 a una soltera y fabulosa!
K-ro
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