
Siempre le cuento a mi sobrina con mucho orgullo que la conozco desde que apenas era cinco gotas de pipí a punto de caer en un test de embarazo. Ella sólo se ríe, seguramente a sus 3 años no alcanza a dimensionar la emoción que significó para mí acompañar a mi hermana tanto en el momento que se enteró sería madre, hasta que pasamos 9 meses de incertidumbre, nerviosismo y angustia. Todo para que ella se formara sana y hermosa.
Y bueno, con el tiempo lo que eran simples gotas de orina se transformaron en una personita revoltosa, juguetona y cariñosa. Hoy, convencida de que ella es parte de mí, me ha hecho refexionar en eso de ser mamá.
Soy de la idea de que si la vida no me da la oportunidad de formar una familia ortodoxa, no me quedará más remedio que recurrir a la ciencia. También, en el mejor de los casos, me queda la opción de hacer una que otra triquiñuela de tipo adolescente. Supongo se imaginan a qué me refiero...
Claro que para optar a esta última posibilidad, creo que haría a priori un estudio de mercado, algo así como del estilo Opina o Times Research. Es que con las pocas cosas que uno puede elegir libremente en esta vida, tengo derecho a seleccionar con cuidado un padre para mi futuro hijo (a)....¿no creen?
De esto mismo estuvimos hablando anoche con unas amigas. Y la cosa en mi mente se complicó aún más. Vaya que cuando nos acercamos a los treinta la cesera como que empieza a hervir de tanto pensar en el futuro, los hombres, las pegas, la plata, la estabilidad, la seguridad, la familia, la casa, el auto.....uf!! la verdad es que estoy que retomo mi antigua vida, donde me esforzaba por vivir un día a la vez.
En fin. Pero de todas formas, no dejan de ser ciertas las alternativas que me presentaron mis amiguis. Por ejemplo, la Cata -que ya hizo el cambio de folio y pasó los 30- tiene metido entre ceja y ceja dejarse un hijo del amor de su vida. Un tipo que encaja en la categoría de "gato pardo", aunque un poco rehabilitado. Todo sería fantástico sino fuera porque el innombrable este ya se casó y trajo dos hijos al mundo...¡plop!. Punto en contra supongo yo.
Dándomelas de sabionda y experta en esto de los raciocinios amorosos, le he aconsejado a la Cata que dejarse embarazar del hombre al cual amas profundamente y, de quien sabes recibirás por lo bajo un "¿estás segura que es mío?", lo encuentro too much. Imagínenese lo que serían las consiguientes 36 semanas, dándote y dándote manija con el cuento de que la vida es injusta. Si bien tendrás el mejor de los recuerdos de ese amor -para el resto de tus días- lograr que el alma consiga la paz me tinca es una labor casi titánica.
Y la Cata, muy segura de su confabulación, se excusa preguntándome si existe algo más lindo que ver crecer una proyección tuya y de quien amas o amaste intensamente. Punto a favor.
Pero una situación totalmente distinta está viviendo la Euge, alias la bruja blanca. A sus 28 años y a punto de cumplir un año de casada, está que corta las huinchas por un bebé. Pero ella ha optado por hacer las cosas calculadamente y con cierto sentido.
Para conseguirlo, está haciendo una dieta estrictísima, pues su peso no puede elevarse sobre un 10% más de lo que pesará el bebé. Está segura que dejará los happy hours y los cigarros unos tres meses antes de recién ponerse en campaña y, ayer me confesó otro requisito que le puso al tema: necesita un buen empleo, donde gane, al menos, el doble de lo que ahora.
¿Cómo me explico, entonces, que una mujer a la que la sociedad no condenará por traer un hijo al mundo de buenas a primeras, como a una madre soltera, le ponga tantas zancadillas a la cigüeña? No dudo de su inmeso interés por ser mamá, pero la Euge me pone en otra disyuntiva: ¿cuándo cresta es el momento preciso?
Sólo sé que nada sé, saco como conclusión. La verdad es que hasta hace unos meses albergaba dentro de mi esa magia e ilusión de ser mamá pronto. Pero algo hizo click, y me dio terror pensar y enfrentarme al tema. No les revelaré la causa -dada la notoriedad pública que ha alcanzado mi blog- pero si contaré que definitivamente no estoy lista para eso de los pañales, mamaderas, coches y baberos. En resumen, la verdad es que no estoy preparada para enfrentarlo sola. De pronto lo entendí y me di cuenta que para bailar tango se necesitan dos...
9 comentarios:
Ahora quiero hacer millones de cosas que antes había criticado, entre ellas ser madre mientras tienes una carrera exitosa.
Como bien señala nuestra Lulú es un tema que toda mujer se pregunta, pero hasta que no se esta ahí no se sabe si se quiere o no.
Yo quiero, es una decisión tomada, ahora otra cosa mariposa es que me resulte. Eso si, que con concentimiento del padre, ya que no quiero un marido -pero si un buen padre para mi hija(o).
Ahora unas palabras para mi amiga: la verdad que cuando sea el momento, no habrá preguntas, no habrá cuestionamientos, sino certezas y decisiones como "quiero tener un hijo contigo".
Es cierto que me estoy preparando para tener un hijo y quiero que todo sea ideal, pero en lo más profundo de mi ser siento que uno no elige el momento, los hijos te eligen a ti...algo así como lo que ocurria en la película El Pájaro Azul (una que es bien añeja)
Se que llegará el momento de materializar en una personita el resumen de la historia de nuestro amor con mi negro, para eso me estoy preparando y creo que él también lo está haciendo,aunque lo niegue, porque él bien sabe que cuando el rio empieza a sonar...
Eso es...
eso es.
ni idea cuando es el momento adecuado, los hijos llegan porque si, porque te escogieron y pork Dios desea enviarte un regalo.
Lulú, de qué se trata ese click? antes morias por un baby
Mmmm... el famoso temita de los hijos... ya estoy chato. Antes la pregunta era ¿y cuándo te vas a casar? Luego, cuando la cosa ya está materializada no se cansan de preguntar ¿y cuándo va a nacer la guaguita? ¿Por qué la gente no se meterá en sus cosas no más, que anda preocupada de la vida de los demás?
Para mí los hijos son una bendición de Dios. Y es Él quien decide si vendrán o no. Puede que nos estemos preparando eternamente buscando el momento ideal, que por cierto nunca llegará... porque en siempre surgen nuevas aspiraciones...
Lo lógico para mí es que llegaran cuando uno se sintiera preparado para entregarles lo mejor posible. Claro que esa preparación es algo que uno nunca termina de construir... Por eso, la mejor conclusión es que lleguen en cualquier momento, hay que sólo limitarse a encontrar en lo profundo de cada uno lo mejor para darles. Y ojo, que no hablo de cuestiones econòmicas.
a tirar como conejo y que los hijos lleguen cuando sea....jejejeje
Comentario digno de un gato pardo...No se podía esperar menos! (por suerte que no lo dijo alguien cuerdo)
Bueno, para que repetir lo que ya han dicho todos los comentaristas antes que yo. Un hijo siempre va a ser lo mejor que puede pasarle a una pareja, la pregunta es ¿Cuándo vendrá el mío?
el afán de las minas por complicarse la vida con huevadas. eowing si quieres yo te hago uno!!
jajajajaja...gracias por la oferta, pero afortunadamente, ya tengo un hombre grandioso a mi lado y que debe cumplir esa misión.
Vas a tener que buscar una conejita que te aguante!!
Es verdad...los hijos llegan cuando ellos quieren, pero también uno tiene su cuota de ayuda...aunque realmente si uno no quiere tener existe varias cosas para prevenir....asi que tranquila..todo llega a su debido tiempo..y este momento no es el tuyo lulú....
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