El fin de semana lo pasé en compañía de unos amigos que están recién casados. Debo reconocer que me encanta estar con ellos, siento que hay algo más detrás de este flechazo amistoso, que en tan poco tiempo nos ha permitido un grado de confianza exquisito, y que me hace creer que nos conocemos de otras vidas. No podría explicarlo de otra forma, supongo.Pero bueno, lo que quiero contarles es que este encuentro dominguero fue distinto. Todo partió con mi trillada nueva pregunta que le ando haciendo a cuanta pareja se me cruza por delante: ¿Cómo supiste que tu amado o amada era la persona indicada para pasar el resto de la vida a su lado...?
Recuerdo que cuando mis amigos se casaron me hice la misma pregunta y por primera vez, luego de ir a muchos matrimonios, encontré muy fuerte eso del Sí ante el altar. Extraño para alguien como yo que hasta ese momento me torturaba con el sólo hecho de pensar en que me dejara el tren...
Con el tiempo y de tanto darle en mi mente a la cuestión, me he convencido que lo importante no es sólo tomar un vagón, sino que debe ser el que vaya en la dirección correcta.
Pero vayamos a mi pregunta, todos me han respondido que se produce un famoso ¡click! y ¿de qué estamos hablando? unos salen con que es algo inexplicable, otros que es una emoción que te desborda, que no te puedes imaginar la vida sin esa persona...y bla, bla, bla. Mis oídos han escuchado miles de explicaciones sobre sentimientos paranormales dignos de un capítulo de la dimensión desconocida... y para ser honesta no me han convencido mucho, principalmente, porque algo parecido creí sentir con mi último novio y hoy presiento que erré garrafalmente. Desde entonces que ando buscándole cierta racionalidad a este sonidito del alma.
Pensé en un momento hacer ejercicios medios absurdos para justificar la razón que me llevaría a pasar el resto de la vida al lado de otro; como poner en la balanza las cosas buenas y malas, o bien, a modo de terapia, imaginarme una infidelidad y determinar mi capacidad de perdón a una traición. También se me ocurrió poner en la balanza el refrán.."contigo pan y cebolla", y ver si estaba dispuesta a pasar pellejerías y comer como quien dice "puro amor", con tal de estar con mi novio. Ufff! la verdad es que se ocurrieron muchas tonteras...
Sin embargo, entre mis conjeturas no contaba con un sentimiento muy sutil que siempre acompaña al amor y que casi nunca nos damos cuenta de que está ahí. En casa de mis amigos me percaté de ello y me quedó claro, que su presencia es la gran diferencia que hay entre una pareja que se junta para toda la vida a otra que, de antemano, ya le vemos fecha de expiración.
Y esa es la humildad. Sí, ahora creo que sólo ella es la causante de ese querer infinito que te hace acompañar, sacrificarte, entregarte y dar todo por el otro. La humildad te permite crecer junto al otro, agradecer y otorgar, es capaz de paralizar al orgullo y no conoce el perdón, lo asume como acto mecánico. En definitiva te da paz. Lo más importante es que descubrí que es la campana de donde sale el ¡click!.... Porque el amor es eso: es la humildad de reconocer los errores y aciertos, los defectos y las virtudes.
Si lo miro de esta forma puedo entender que el click con mi úlitimo amor no fue un error, sino que la culpable fue mi campanita, que sólo sonó antes de tiempo...
Y tú...¿has escuchado ese click?
4 comentarios:
como saber si es el hombre de tu vida...no lo sé. Cuando conocí a mi pareja actual una voz en mi interior me dijo "...es él", y durante mas de siete años creí que era él ciegamente, sin embargo, ahora estoy dudando seriamente de esa voz...
Si alguien conoce algún método de saber cuándo es el indicado por favor que me lo digaaaaaaaaaaaa!!!
La Campanita de Peter Pan....
esa es la que me tocó a mi, cuando una tarde de invierno me di cuenta que estaba profundamente enamorada de un chico menor que yo, que con su candidez y muchas otras cualidades me hizo despertar ese espi´rítu alegre e infantil que se me había quedado dormido producto de tanto trabajo, empecé a vivir mis emociones y las nuestras de una forma tan intensa que sin darme cuenta lo amaba perdidamente.
Ya no estamos juntos, y quien sabe si algún día lo estaremos por que en este caso, soy capaz de perdonar...y eso en mi caso va de la mano con la campana ya que en cualquier otra situación -ni perdón ni olvido- asumiendo todos los costos que tiene el retomar el amor de mi vida.
En todo caso al evocar la campanita de Peter Pan, también descubrí que no suena una sola vez, es cosa de intentar y puede volver a sonar.
la pareja en cuestión de la que hablas Lulú me produce una energía, ellos son el claro ejemplo de los amores predestinados a estar juntos!
NI CLICK, NI TILIN, NI TALAN NI TAN TAN NI NADA.....NUNCA HE ESCUCHADO LA FAMOSA CAMPANITA TANTANEAR.....
Espero con mucho cariño que sientas sonar de nuevo tu campanita. Como dijo alguien anteriormente, es posible que la campana vuelva a sonar nuevamente, y el sonido que oigas dependerá de lo que tú quieras escuchar en cada momento. Incluso puede no dejar de sonar nunca.
Me siento muy orgulloso de que aprecies el amor de tus amigos recién casados (ya sabrás por qué). La idea es esa, transmitir a todos los que sea posible que detrás de un sueño la campana puede sonar y sonar sin detenerse. Es eso que llaman "para toda la vida", y que aunque a veces suene "fuerte" es el máximo premio que alguien puede recibir. Eso simplemente.
Cariños.
Iritti.
Publicar un comentario