diciembre 28, 2005

El poder de los niños

Hace unos días un lector anómimo me recomendó que fuera "parte de la noticia". Quiero suponer que detrás de esa proposición lo que este individuo o individua pretendía es que volviera a relatartes parte de las anécdotas que la vida me pone enfrente y que con buen humor he podido sortear durante mis 28 años de existencia, pues eso de ser opinóloga interactiva parece que no tuvo mucha venta.
Mmmm...pero mi "lado malo" no me deja en paz. Insiste en que algo de morbo hay en eso de que hable y cuente una que otra penuria que he sorteado el último tiempo. Ya!!... no quiero pensar mal y, dejándome llevar por mi Pepe Grillo, les relato en lo que he estado dedicada las últimas semanas. De paso, le hago caso a ese capcioso fans.

Ya les había contado que tengo la fortuna de tener nada menos que seis hijos postizos, que eso de ser madre de respuesto me tenía media agotada y que el bolsillo me pide a gritos un stand by, sobre todo en épocas como ésta. Bueno, como me encanta nadar contra la corriente, les cuento que ahora sumé a mi lista de madrina super top a 25 querubines. Créanme.
Hace unos meses me hice voluntaria del Hogar de Cristo. Y ni se imaginan por todo lo que pasé para alcanzar dicho título: dejé que un par de psicólogos me entrevistaron una y otra vez para descartar que fuera una psicópata en potencia, pedófila, maníaco depresiva y/o neurótica; tuve que hacer varias visitas maratónicas (en horas de colación) a cuánto centro de ayuda social tiene el Hogar y esperar, esperar y esperar... hasta que por fin fui aceptada.
De partida mi idea era orientar el trabajo hacia los niños, pero una psicóloga me halló cara de buena para los ancianos y me mandó no sé adonde. Obviamente no acepté. No es que ande de exquisita con estas cosas, pero tenía metido entre ceja y ceja a los más chiquititos. Todo partió mal -pensé- pues por regodiona al parecer me habían descartado de la lista VIP de voluntarios.
Pero cuando creí que mi labor social se había venido a bajo, como tantas otras que he querido emprender, sonó mi celular: al otro lado de la línea... la Directora del Hogar Belén me pedía incorporarme entre sus filas. Ni se imaginan la emoción que sentí...
Para quienes desconozcan el tema, el Hogar Belén tiene en custodia transitoria a 25 niños de entre 2 y 5 años, todos los cuales están en alto riesgo social y cuyos padres son ausentes en todo el sentido de la palabra.
Cómo te sorprende la vida...¿no creen? uno que se entristece y amarga por verdaderas tonteras, sin pensar que hay personitas que con tan poco tiempo en este mundo han debido sorteado los peores maltratos. Y no sólo hablo del físico, sino de ese que no sana tan fácilmente y que llamamos soledad.
Creo que la lección que he aprendido desde que estoy yendo a visitarlos no me la habría podido enseñar nadie y puedo asegurarles que ni la pena más grande que pueda sufrir en lo que resta de vida, se podría comparar con la que día a día viven ellos.
Por eso, no he hecho caso a los consejos de las tías que los cuidan, con la "excusa" de que tanto apego me puede hacer mal. Al contrario, ahora harta razón le encuentro al Padre Hurtado cuando decía que "hay que dar hasta que duela...", aunque suene cliché, pucha que es cierto. El amor nunca sobra ni estorba.
Que gratificación siento en el alma cuando pienso lo bien que estoy haciendo las cosas, cuando creo que con esto, estoy creciendo como persona a una velocidad impresionante y sabiendo que cada una de las caricias que doy no son más que un gracias por lo que me ha tocado vivir. Porque para que ustedes vean, lo único que ellos te reclaman es un poquito de amor. Hoy doy gracias por la experiencia que de paso llegó en el momento indicado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

una vez más sorprendido, que cualidad la tuya. Ya me dieron ganas de copiarte.

Anónimo dijo...

Felicitaciones. Es un trabajo hermoso el que estás haciendo y, aunque no lo creas, vas a recibir mucho más de esos niños de lo que tú puedas entregar. Eres una privilegiada por tener un corazón grande para compartir. Es cierto eso de que "hay que dar hasta que duela", pero también lo es que esos niños tienen que sentirse queridos por ti. No es sufiente con que tú lo sientas. Suerte en el proyecto y nuevamente felicitaciones.

Anónimo dijo...

Mi niña...las personas que no conocen el Hogar..que no conocen esos niñitos preciosos..pueden darte una opinión externa y decir..Ay que lindo!!!.. pero yo..que conozco a esos pequeños..que los quiero...puedo decirte que lo que estas haciendo es hermoso.. es un gran gesto que habla de tu grandeza de espiritu,,,..Esta experiencia no sólo te hara crecer a ti..sino que lo mas importante es que estas dando alegría y amor en la etapa en la infancia de estos querubines.. y eso..ellos no lo olvidaran...Amiga..estoy feliz que estes en el Belén...TE MANDO UN ABRAZO..