Horas y horas dedicadas a leer y ver noticias no fueron en vano. Han sido como una especie de curso rápido que decidí tomar (tratando de ver si con ello conseguía un vuelco en mi carrera profesional) y hasta el momento mantengo firme la esperanza de que en un futuro no lejano me dé alguna rentabilidad. Hoy he decidido ofrecerme públicamente como la nueva opinóloga de espectáculos y política.
Me tengo fe. Aparte que las cualidades para la función me sobran: soy periodista, observadora, perpicaz, rápida, intuitiva y, a veces, muy venenosa. Una mezcla entre Pamela Díaz -aunque no pretendo ser parte de la noticia- y Raquel Correa. Superficialidad y profesionalismo metido en la misma licuadora.
No necesito mucho, por el momento mi blog basta y sobra para mi objetivo, que es criticar una que otra cosilla del mundo farandulero. Sin mencionar que considero un abuso para los pobres mortales que no tienen acceso a más de los cinco canales que ofrece la señal abierta de que sólo les muestren puras tonteras. Ah!! también se requiere hacer mucho zapping.
Ya. Entremos de lleno al área chica. Paso a relatarles la escena más triste que he visto en las últimas semanas. Bueno... yo tengo otra más triste, pero como ya dije, NO SERÉ parte de la noticia.
En fin. Viví Rodrigues se transformó ayer en la octava eliminada del reality Granjeras. Debo reconocer que antes de que entrara a la chacra-estudio no le tenía mucha buena, principalmente, porque sentí mucha pena por Frabrizzio, quien lloraba a mares una supuesta traición. Tampoco digamos que me abanderé con el bailarín, sino que supongo mi reacción fue la de muchas....envidia...Sí. Lo reconozco. Simplemente envidia por darse el lujo de que Fabrizzio y Thiago, otrora hermanos de sangre, se peliaran por ella abiertamente en cuánto programa de TV se lo permitió.
Pero una vez que comencé a verla en pantalla, y darme cuenta que era una muchacha común y silvestre: comilona, enojona, llorona y sensible, me sentí su amiguis. Ahora soy parte del fans club de la garota. Por eso lo que vi ayer lo encontré horroroso.
Al mero estilo Mekano, Sergio Lagos le enrostró a Viví sin piedad que, en su ausencia, el trípode había dado uno de los golpes más bajos que existe en estas lides: casarse con otra y al mes de terminar una relación. Sin embargo, la brasilera se mantuvo estoica. Aunque no pudo evitar decir ¡plop! por la noticia y preguntar más de una vez: ¿se casó?, ¿se casó? A todas luces se estaba golpeada.
Como las lágrimas aún no salían, en "Encuentros Cercanos" le dieron con mostrar más imágenes, fotos de ambos, fotos de él con la señora y más recuerdos del pasado. Todo... armonizado con la canción de fondo "Volver a Empezar" de Alejandro Lerner. Lo que es yo, a esa altura lloraba a moco tendido....
Pero Viví supo mantener su postura y como buena escorpiona se comió el veneno para una mejor ocasión tratando de calmar las aguas. Fue así que con un gran nudo en la garganta finiqutó: "estuve cuatro años con una persona que nunca habló de matrimonio conmigo. Cuatro años en los que nunca me dio un anillo".... Que fuerte, además de calentón....¡Tacaño!
A esa altura, y saboriando mis lágrimas, lo único que quería es que apareciera, así como por sorpresa, Thiago. El mejor amigo de la chiquilla, y responsable de esa inolvidable pelea con Fabrizzio. Pero no. El poder de la televisión no da para tanto y mejor se optó por traerle a la mamá...
A las finales no sé cuántos puntos de rating se ganaron con tanta declaración, sorpresas, comentarios y llanto. Pero la noche terminó con una frase para el bronce, digna de grandes pensadores, esbozada nada más ni nada menos que por Pamela Díaz: "Nadie se ha muerto por amor"...un consuelo que, por lo demás, las mujeres conocemos de memoria.
noviembre 24, 2005
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1 comentario:
¿Por qué ahora tu blog luce como una sustancia?
Debiera tener un aspecto más rudo.
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