septiembre 17, 2005

"Marciano, bendito lleno eres de gracia..."

Eso de que algunos hombres son de Marte parece que es cierto. Lo que bien podría explicar los comportamientos extraños que habitualmente vemos en ciertos varones. Y de sólo pensar que uno que otro alienígena rodeara mi circulo de amistades me dio pánico.
Entonces, sin más decidí averiguar el comportamiento marciano. De partida quería saber qué es lo que los hace tan interesantes, a tal punto que el estar con ellos puede ser muy odioso...como penoso resulta no tener a uno a quien amar.
Segunda misión: detectar su modus operandi a fin de resguardar mi integridad y la de mis queridas amigas.
Tras una ardua investigación -que bien me valdría un puesto estratégico en el F.B.I.-, descubrí a cuatro tipos de marcianos. Aquí les va su descripción y... ¡ojo! puede que estén conviviendo con uno y aún no lo sepan.
a) Mamitus aguditus: Mis rastreos dieron con el primer y más común de los marcia-homo erectus. Ese que sufre cuando debe comer algo que no fue preparado por las sabias manos de su madre y que hasta para tomarse un café necesita de la orientación de su progenitora. Pero vaya que otras cositas sabe hacer bien solito...¡ja!. Chicas, este es uno de los peores tipos de marcianos que circulan por la vía láctea..créanme.

Cómo detectarlo: Gusta vestirse bien seriecito. Pantalones oscuros, poleras de líneas simples, de colores no muy llamativos; zapatillas normales, nada que delate un reggeaton boy en potencia. O bien, puede usar un zapato tipo CAT de lo más común que hay.
Personalidad: A modo de ejemplo, cuando niño su madre creía que era "Indigo". De personalidad simple, a ratos ampliamente generosa, porque le enseñaron que debe hacer el bien sin mirar a quien. Suele tener una chispa de humor. Un humor sano, claro está.
En definitiva, el yerno ideal diría mi madre, sobre todo, si supiera que cursa el último año de una carrera tradicional, ya que son las que van con este estilo de marciano.
Algunos son bien religiosos, e incluso por su mente rondó la idea del selibato. Cuando pequeños fueron bautizados, hicieron la primera común en quinto año básico, se confirmaron a los 17 -no como otros que a esa edad lo único en que pensaban era "curtirse" al mayor número de liceanas- y piensa en el matrimonio como la consagración del amor. Bebe poco o casi nada, da siempre los consejos oportunos a los amigos.
Gustos: Amante del romanticismo. Escuha Arjona, Luchito Jara, Serrat, Ismael Serrano, algo de Joaquín Sabina y pretende adquirir el primer CD de Javier Estrada apenas salga a la venta, no en vano es su mentor.

Es de los que de buenas a primeras te presenta a la madre. Lo que suena alagador, pues delata sus primitivas buenas intenciones. Quizá su mayor defecto es intentar parecer perfecto. Pero...¡¡¡Dios mío!!! un galán no sólo debe parecerlo, sino serlo, y las 24 horas del día.
El problema con el mamitus aguditus es que le faltan víceras, agallas y pasión. No tiene iniciativa, porque recordemos... sin la madre, no es nada ni nadie.

*Esta historia continuará....

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